LÁZARO Y EL CAZADOR DE ALMAS (Suspenso)
En las montañas que abrazan al volcán Tacaná, entre senderos de tierra, ríos antiguos y pueblos donde la fe convive con el temor, sobreviven historias que rara vez se pronuncian a plena luz del día.
Son relatos que se heredan en voz baja cuando cae la noche.
Los ancianos aseguran que existen caminos invisibles para los mapas; veredas ocultas que conducen a lugares donde el tiempo se distorsiona, la voluntad se extravía y algunos hombres han sellado pactos que jamás debieron aceptar.
Dicen también que, en ciertas épocas del año, cuando la niebla desciende desde la cima del Tacaná y envuelve los caminos, aparece un jinete.
Un hombre elegante.
Sereno.
Peligrosamente amable.
Nadie sabe quién es ni de dónde viene. Sin embargo, todos coinciden en algo inquietante: si ese jinete se detiene frente a ti, es porque algo en tu interior lo ha llamado.
Algunos afirman haberlo visto. Otros recuerdan su voz. Y unos cuantos, consumidos por la ambición o la desesperación, aceptaron sus ofertas.
Esta es la historia de uno de ellos.
Lucio La Parra, un joven que abandonó su hogar huyendo de la pobreza y persiguiendo fortuna, poder y reconocimiento, sin imaginar que ciertos sueños exigen un precio imposible de recuperar.
Porque hay deudas que ningún hombre debería contraer.
Y hay pactos cuyo costo final… es el alma.
LÁZARO Y EL CAZADOR DE ALMAS (Suspenso)
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