Fili Mariscal
"Me considero un artista extrovertido, apasionado y un poco loco, que encuentra la conexión del arte en el universo y las estrellas. Me fascinan las formas presentes en la naturaleza y los animales. Disfruto fusionar la figura humana, dando vida a personajes poco comunes. Encuentro inspiración en lo raro, lo distinto y, a veces, en lo que no resulta del todo agradable, porque dentro de lo que muchos consideran feo emerge lo impresionante y lo interesante. A partir de elementos diminutos e insignificantes, logro transformar y crear un lenguaje poco convencional".
Filiberto Pichardo Mariscal, conocido como Fili Mariscal, nació en 1975 en Jiutepec, un pintoresco pueblo cuyo nombre en náhuatl significa "cerro donde hay turquesas". Es el último de ocho hermanos, hijo de Filiberto Pichardo, un campesino, e Irene Mariscal, ama de casa y curandera por tradición. Desde muy joven, Fili mostró interés por el arte, inspirándose en los paisajes de su pueblo. A lo largo de su carrera, ha expuesto su obra en diversas galerías de la República Mexicana y ha obtenido varios premios estatales y nacionales, destacándose en la creación de murales de vitromosaico. Reconocido con el Premio Nacional de Ciencias Básicas y Humanidades, así como el Premio La Onza Troy de Plata para Jóvenes Creadores, ha promovido la cultura y las artes en su comunidad. Durante su trayectoria, tuvo el privilegio de trabajar junto al maestro Francisco Toledo en Oaxaca, donde recibió valiosos consejos sobre el arte. Fili Mariscal, con un estilo único que fusiona lo figurativo modernista con elementos ancestrales, reside actualmente en Ensenada, Baja California, donde sigue cultivando uva en el Valle de Guadalupe y colaborando en la ilustración de libros de historia. A sus 49 años, permanece activo en su labor artística.

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